Allá en el campo

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Allá en el campo

Como persona, hija y estudiante e podido apreciar muchas cosas, pero una de las más importantes fue que no todos los niños tenemos lo mismo en cualquier aspecto, ya sea físico, económico, social e inclusive político y esto lo aprendí de una buena forma, pero lamentablemente no todos tienen esa oportunidad;  así que les contare una historia que muy pocos conocen.

En el año 2013 mi familia comenzó con una pequeña fiesta que más tarde se convirtió en una tradición, todo fue idea y trabajo de dos personas, mi papa y “mi abuelo”.  Ambos inspirados en la ideología de Omar Torrijos, el líder máximo de la revolución panameña,  pues él hizo un cambio positivo en el pueblo panameño. Retomando la historia, ellos, mí papá y mi abuelo, también querían hacer un «cambio «preocupándose por aquellos quienes la mayoría olvida y para poder lograr una sonrisa en los niños de esa comunidad que tanto querían.

Aquel pueblo, era un lugar sin carretera, las casas eran de quincha y algunas de tablones,  sin una escuela secundaria, sin un buen puente para cruzar de un pueblo a otro, ellos querían que esos niños aunque solo fuera por un momento de sus vidas, fueran felices y se y aprovecharan lo que ya tenían.

La actividad se basaba en llevar canastitas con diversos productos para adultos y niños, hacer comidas, actividades y un desfile.   Era un momento al año, donde todos podían ser felices, pero claro, está solo era mi visión de las cosas.

El evento se hizo más grande cada año y se esparce en más comunidades.  Durante el evento, yo podía notar la felicidad que mi papa y “mi abuelo” (quien ya no está con nosotros) al ver a los niños felices.  Se reunían tantas personas a disfrutar de esta fiesta y tuve la oportunidad de conocer a varios de los niños que eran tan diferentes los unos de los otros, con grandes personalidades y grandes sueños.

El General Omar Torrijos dio un Golpe de Estado en octubre de 1968 y se convirtió en Comandante en Jefe de la Guardia Nacional de Panamá. Él tuvo la valentía de pelear por el pueblo panameño, y querer que todos tuviéramos las mismas oportunidades, inspiró a mi papá y a mi abuelo para hacer todas estas cosas.  Le he preguntado a mi papá, qué hubiera pasado si Torrijos no hubiera hecho lo que hizo, y me contesta: “tal vez él no sería el mismo que logro ser”

En lo personal, pienso que todas las personas con grandes o bajos puestos, pueden inspirar a otras personas,  así como mi papa, existen otros que hacen grandes cosas sin esperar nada a cambio,  al final lo que vale es la felicidad que das y la satisfacción que te hacen sentir esas pequeñas o grandes acciones que haces por otros.

Gracias a Dios esta tradición sigue en pie y espero que podamos realizarla por décadas y que pase de generación en generación. Si Dios nos permite este año “Lo Lograremos de nuevo”.

Al final, nadie puede decirnos lo que podemos o no hacer.  Nosotros somos los que nos ponemos  límites, para poder decidir lo que está bien o mal y que decidimos hacer un buen uso de nuestra creatividad en pro de nosotros y los demás.

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Virginia Peña
Virginia Peña
Mi nombre es Virgina Peña, vine a este mundo y a este hermoso país un 28 de marzo de 2006. Panameña de pura cepa. Mi color favorito es el azul y celeste. Mi padre Isaac Peña y mi madre Doris Medina, me han guiado por este corto caminar con mucho amor y con la enseñanza de buenos valores. Estudio en el Colegio Saint Anthony cursando el octavo grado. Mi comida favorita es la lasagna. Me gustan las novelas, series y amo las películas. Me intereso mucho el Proyecto #500Historias, porque aunque no sea una ganadora, tuve la oportunidad de aparecer en un libro histórico y eso es suficiente para mí. Con mi crónica puedo recordar a mi abuelo de una manera muy bonita y creo que esto también es una oportunidad muy bonita porque están tomando en cuenta a nosotros LOS JÓVENES.